15 jun. 2012

La niña del cántaro


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En un ambiente de soledad y calma, una joven espera sentada en el borde de la fuente.Absorta en sus pensamientos está escuchando el alma de las cosas,mientras tanto; un hilo de agua cristalina cae en la hermosa perula de barro verde de Lucena.
Suspendida en el tiempo Córdoba reposa en silencio.

¿Dónde estará el artista –tornamos a preguntar- que recoja el alma de esta ciudad? Al hacerlo tendría que expresar este concierto profundo de las cosas, esta compenetración íntima de los matices, esta serenidad, este reposo, este silencio, esta melancolía.

Azorín,Horas en Córdoba.

Julio Romero de Torres
La niña del cántaro
1927 Óleo
“La niña del cántaro” recuerda la evocación que Azorín hizo de Córdoba sumida en el silencio: “Una fuente deja caer un hilo de agua. Cada media hora una moza con un cántaro aparece y lo llena en la fuente...”

Azorín hizo la evocación de Córdoba en España (1909), describiendo lentamente el encanto profundo de sus calles, los patios de naranjos, la moza con el cántaro en la fuente que deja caer el hilo de agua. Le produce una sensación serenidad y olvido.Le lleva a intuir el alma de las cosas,tal como ha de quedar expresada en el arte.Es muy probable que se esté refiriendo a Romero de Torres al describir: “Córdoba es una ciudad de silencio y melancolía. Ninguna ciudad española tiene como ésa un encanto tan profundo en sus calles…
Todas estas casas cordobesas tienen un patio que es su espíritu, su esencia...Existen algunos de estos patios con lejanías y segundos términos que recuerdan los fondos primitivos italianos todo parecía reposar en un profundo, denso silencio...¿Dónde está el artista que recoja esta sensación autentica y profunda de Andalucía, en esta ciudad, en este sitio y en esta hora? ¿Es esta Andalucía de los conciertos armónicos y hondos de los ocasos, de la profunda y serena tristeza, la Andalucía ligera, frívola que nos enseñan los cuadros y en los teatros?...

Gana el espíritu de esta ciudad y esta hora una sensación de serenidad y olvido. Se escucha el alma de las cosas. Sentimos añoranzas por cosas que no hemos conocido nunca, anhelamos algo que no podemos precisar y cuya falta no llega a producirnos amargura…(2)

(1)Azorín.Horas en Córdoba.
http://www.redbibliotecascam.com/fondo%20documental/Imagenes/bazorin/19090413.pdf
(2)Catálogo de la Exposición.Julio Romero de Torres.Museo de Bellas Artes de Bilbao,Bilbao, 2002.p.52-53.

Audio:
Córdoba (Soleá)
Guitarra:Vicente Amigo
Ciudad de las ideas (2001).

11 may. 2012

La Chiquita Piconera


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En el brasero
Serrana-Alegrías de Córdoba-Fandango
Cante:Juanito Valderrama


Chiquita Piconera con el brasero.
Así te esta pintado Julio Romero
[Serrana]
«Por las calles cordobesas
pisando silencio y luna
va con su perro el pintor
en soledad de fortuna.
¡Córdoba,su Córdoba!.
La lleva dentro del alma
en sueño de fantasía
como herida de sus venas
sangrando por alegrías»

Chiquita Piconera con el brasero.
se está quemando el alma Julio Romero

[Alegrías de Córdoba]

Julio Romero de Torres
Córdoba 1874 -Córdoba 1930
"La Chiquita Piconera"

En la obra “La Chiquita Piconera”, el viejo pintor de Córdoba, proyectó la vida, esperando, como mujer enamorada, al hombre que le ofreciera la dimensión que soñaba. Es que, Julio Romero de Torres, dejó prendido en aquel cuadro, valiéndose de la simbología de una mujer cordobesa, una vida que le seguía esperando, cuando la existencia comenzaba a huir como los ecos de un fandango, los quejidos de una soleá, los notas místicas de una nana o el dolor religioso de una saeta. La grandeza y transcendencia de una vida que embelleció por medio de sus pinceles.
Manuel Marín Campos (1)
"La Chiquita Piconera"

Ha sido sublimizada y poetizada: su historia, su nombre y el pintor que la creara.
Entre enero y febrero de 1930 Julio Romero de Torres concluye“La Chiquita Piconera”, uno de sus cuadros más hermosos, considerado el auténtico testamento pictórico del pintor, en él sintetiza toda su concepción de la pintura y del arte.

En un retrato pleno de madurez, el maestro legó para la posteridad, la inquietante mirada de la bellísima y solitaria joven inclinada sobre el brasero de cobre, un ideal de belleza plasmado en una sóla mujer, argamasa de pasión y frialdad; dulzura y desencanto, de nostalgia y presencia.

La musa de sus últimos años es todavía una adolescente. Está sentada en la gastada silla de enea; calienta sus pies y remueve con la badila algunos picones encendidos en el brasero. Arden añejas esperanzas en la honda melancolía y un fulgor ilumina la ciudad; todo ese colorido rojo parece provenir del mantón de lana que la chiquita tiene al lado. La humilde habitación contrasta con su atuendo atrevido y perturbador.Ella mira fijamente al pintor con sus ojos oscuros, profundos, insondables como sus propias tribulaciones.

En segundo plano el sombrío atardecer parece preludiar la muerte cercana del maestro, y, bajo éste, la ciudad de Córdoba: los barandales de la Ribera, el río Guadalquivir, el Puente Romano y la Torre de la Calahorra; la ciudad que pocas veces estuvo ausente de sus obras.

¡Ay Piconera!
A la lumbre del brasero,
la Chiquita Piconera,
espera a Julio Romero
que viene por La Ribera
y para pintar un lucero.

[Fandango]

La dama de serena belleza que posó para Julio Romero de Torres fue María Teresa López.
Eternizada por el pintor en “La mujer Cordobesa” cuadro que hizo para el anuncio Bodegas de Cruz Conde; inmortalizada en el célebre cuadro “La Fuensanta” que sirvió para ilustrar una de las caras de uno de los billetes de cien pesetas de la época y la protagonista de varios estudios de expresión;falleció el 26 de Mayo de 2003(a los 90 años de edad).

Fuentes.
(1)Manuel Marín Campos.Julio Romero de Torres; intérprete pictórico de los cantares de Andalucía.Revista de Flamencología.Disponible en http://flun.cica.es/flamenco_y_universidad/bdrevistas/repositorioPaginas/REVISTA_DE_FLAMENCOLOGIA/n21/096.pdf
(2)Catálogo de la Exposición.Julio Romero de Torres.Museo de Bellas Artes de Bilbao. Bilbao, 2002.

Enlace recomendado.
La chiquita piconera: el testamento pictórico de Romero de Torres
Coincidiendo con la exposición que el Museo Carmen Thyssen dedica al artista cordobés, analizamos el último y más popular de sus cuadros
Por: María Jesús Pérez Ortiz